lunes, 14 de septiembre de 2009

Libertad limitada.

Perdida en medio de la nada, así me siento yo. Dada al mundo de un color rancio y sin brillo, con cara de confusión y mucha (demasiada) inocencia.
Pequeña y frágil. Dando vueltas, dando tumbos... Agujeros en mi ropa y en mis zapatos por dónde se filtra la felicidad, la pureza y la dignidad.
Si lo pienso, todo este desorden lo he creado yo, toda esta multitud gritándome "qué asco!"; todas esas noches frías y todas esas almohadas húmedas de dolor. Y es que de la noche a la mañana todo ha cambiado, siento un vacío en mi alma. Un simple vacío que no sabría si llenarlo de dolor (opción fácil), o de alegría (esta es difícil).
Aunque toda la supuesta mierda que me ensuciaba se ha ido casi por completo, no me gusta mi presente. Siento la absurda necesidad de volver a hundirme y a la vez elevarme hasta la tierra prometida. El camino está borroso, está enbarrado, con niebla... nisiquiera está hecho.
Es difícil saber lo que uno pretende contar con tanta basura en el suelo, con tanta basura en la cabeza; sin nada en el corazón. Es difícil saber con tanta mierda...





Zero_

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