Una vez más quisiera lamentarme de todos mis estúpidos errores. Quisiera comprenderme y recapacitar, volver a librarme la cabeza de preocupaciones. Aunque, a decir verdad, nunca me he deshecho de esas tormentas que cada noche revuelven mis pensamientos. Siempre estuvieron presentes, pero me da la sensación de que las había escondido debajo de la alfombra, de la cama, o dentro de un cajón; en todo caso, estaban escondidas en algo muy grande y pesado que las hacía casi imposibles de percibir. El paso del tiempo y la fuerza de las mareas, que viene y va, arrastrando recuerdos y remordimientos, desgastaron esa tapadera y la hicieron mover dejando libre el camino para la no tan tardía aparición de esas tormentas.
Siento decir que he perdido el rumbo; y lo siento porque el esfuerzo de mi madre parece haber sido en vano. No quisiera herir a nadie, no quisiera decepcionarlos pero siento que lo hago de un modo u otro. Esto que tengo en la cabeza no me deja vivir, ha entrado muy profundo y me está devorando el cerebro... aunque no sé de qué manera exacta lo hace. Simplemente es una obsesión, y antes me agradaba porque sabía menejar esta situación. Pero llegó un punto en el que no podía contener las lágrimas, me planteé dejar de ver el mundo gris, de hacerme la vida imposible y lo conseguí durante unos pocos meses. Ahora no estoy segura de querer seguir por este camino. Me gustaría reunir las fuerzas y el corage suficiente para volver a mi antigüo yo... esa persona que parece sólo vivir entre recuerdos. Aquella niña que sabe Dios dónde estará, perdida entre un mar de culpabilidad. Escondida, llorando, sola.
Quiero ayudar a esa pequeña, quiero cogerle la mano y abrazarla, decirle que nunca más estará en un rincón abandonada. Quisiera mirarla a los ojos y decirle: PERDÓN. Pero, ¿cómo pedir perdón después de tanto daño?¿cómo pretender ser perdonada?
Necesito parar y pensar que quizás lo otro no estaba tan mal.
miércoles, 16 de septiembre de 2009
lunes, 14 de septiembre de 2009
Libertad limitada.
Perdida en medio de la nada, así me siento yo. Dada al mundo de un color rancio y sin brillo, con cara de confusión y mucha (demasiada) inocencia.
Pequeña y frágil. Dando vueltas, dando tumbos... Agujeros en mi ropa y en mis zapatos por dónde se filtra la felicidad, la pureza y la dignidad.
Si lo pienso, todo este desorden lo he creado yo, toda esta multitud gritándome "qué asco!"; todas esas noches frías y todas esas almohadas húmedas de dolor. Y es que de la noche a la mañana todo ha cambiado, siento un vacío en mi alma. Un simple vacío que no sabría si llenarlo de dolor (opción fácil), o de alegría (esta es difícil).
Aunque toda la supuesta mierda que me ensuciaba se ha ido casi por completo, no me gusta mi presente. Siento la absurda necesidad de volver a hundirme y a la vez elevarme hasta la tierra prometida. El camino está borroso, está enbarrado, con niebla... nisiquiera está hecho.
Es difícil saber lo que uno pretende contar con tanta basura en el suelo, con tanta basura en la cabeza; sin nada en el corazón. Es difícil saber con tanta mierda...
Zero_
Pequeña y frágil. Dando vueltas, dando tumbos... Agujeros en mi ropa y en mis zapatos por dónde se filtra la felicidad, la pureza y la dignidad.
Si lo pienso, todo este desorden lo he creado yo, toda esta multitud gritándome "qué asco!"; todas esas noches frías y todas esas almohadas húmedas de dolor. Y es que de la noche a la mañana todo ha cambiado, siento un vacío en mi alma. Un simple vacío que no sabría si llenarlo de dolor (opción fácil), o de alegría (esta es difícil).
Aunque toda la supuesta mierda que me ensuciaba se ha ido casi por completo, no me gusta mi presente. Siento la absurda necesidad de volver a hundirme y a la vez elevarme hasta la tierra prometida. El camino está borroso, está enbarrado, con niebla... nisiquiera está hecho.
Es difícil saber lo que uno pretende contar con tanta basura en el suelo, con tanta basura en la cabeza; sin nada en el corazón. Es difícil saber con tanta mierda...
Zero_
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